Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha tenido la
necesidad de adorar a deidades en diferentes culturas. En la antigüedad, los
pueblos primitivos llegaban a adorar a piedras que a simple vista eran eso,
trozos de piedras que tenían un significado en concreto.
Con el paso de los
siglos, esas deidades se convirtieron en seres de carne y hueso, seres a los
cuales adoraban sin un significado aparente.
Al principio, los
primeros cristianos, adoraban la figura de un ser de carne y hueso llamado
Jesús, un ser, convertido en Dios y que necesitaban de ese “poder” que
transmitía de paz y armonía.
A medida que la civilización va evolucionando,
esas deidades de las que estamos hablando, se van transformando en personas que
van transmitiendo algo por medio, bien de una voz, por medio de una
interpretación o por medio de algo, que les hacia transformarse de seres
humanos, a grandes divinidades para la gente joven.
Es cuando entonces empieza a “surgir” eso que muchos
denominaron – fenómeno fan – y que según la Real Academia Española define como
el admirador o seguidor de alguien. En España, grupos musicales como Los Pecos
hacen la magia de crear los fans, llegando a concentrar un sinfín de personas
en torno a ellos sabiéndose de memoria las letras de sus canciones e incluso
imitando sus aspectos físicos.
Los años van pasando y el fenómeno fans, digamos que retrocede
en edad, los fans de hacia hace algunos años, cuyas edades empezaban a rondar
los 18 años más o menos, ahora es mucho antes, ahora con 14 años, se es fans de
alguien, ya fuera cantante, actor, etc, pero sobre todo, en los actores y
cantantes.
Un claro ejemplo lo vemos en los actores que han interpretado
la gran serie de TVE Isabel, aquí me voy a centrar en un personaje o actor y
analizar hasta qué punto se llega a mezclar el tema de idolatrar a una persona
cuya profesión es la de actor, que perfectamente podría ser enfermero, policía,
abogado, etc.
Michelle Jenner interpretando a Isabel La Católica, la gran
reina de Castilla y una mujer muy adelantada a su tiempo. Michelle en el que
muchos consideran el papel de su vida, da forma a su antojo, moldeando al
personaje, a personalidad propia que muy pocas actrices tienen en este país.
Pues bien, esta actriz ha hecho tanta mella en algunas
personas, que incluso chicas de 16 añitos, aspiran a parecerse a ellas, cuando
oyen su nombre, se llenan la cabeza de fantasía, lo que implica que estas
personas, dejen de labrarse o de forjar esa personalidad que el día de mañana
les hará ser ellos mismos. El caso de Michelle Jenner es verdaderamente
sorprendente, porque muchas chicas de 16 años han pasado del fenómeno fans a
idolatrarla hasta límites insospechados.
Otro caso parecido es del Cid y aquí me incluyo yo, un
personaje que vivió en el siglo XI y que aunque ha sido interpretado en varias
ocasiones en el cine como El Cid de la mano del ya desaparecido Charlton Heston o en plan cómico
con El Cid cabreador, del ya también desaparecido Ángel Cristo. Los seguidores
de este personaje, somos llamados “Cidianos”, pero la diferencia con la actriz
anteriormente citada, es que el caballero burgalés, tenía unos diales que son
dignos de admirar, y aunque somos muchos los que le seguimos siendo fiel,
ninguno, creo, hubiera querido parecerse a él, la diferencia entre ambos, es
que a una actriz con el paso del tiempo, se la llega a olvidar como muchas
actrices y actores que ha habido en el cine, en cambio con un personaje
legendario es distinta la cosa, pocos son los personajes históricos que no han
pasado a la eternidad por algo que hicieran.
¿ Miedo al fenómeno fans ? Pues supongo que el “afortunado” que
tenga admiradores, en algunos momentos tendrá miedo por saber hasta qué punto
llegan sus fans a meterse dentro de su vida privada, a saber cualquier cosa de
él, cuando el fans llega hasta superar esos límites, deja de ser fans para
convertir al “afortunado” en un dios al cual venerar.
¿ Cómo es la línea que separa esa línea tan delgada de fans a
idolatrar a alguien ? Supongo que tan fina y tan delgada como la que hace el
amar de estar obsesionada con una persona. Una línea tan delgada que a veces
puede dar confusiones y que el fan llegue a idolatrar a una persona que no lo
merece.
Aunque el fenómeno fans ya empezó hace algunos años, es ahora,
con la invasión de nuevos actores, cantantes, artistas, etc, es cuando ha notado
un mayor auge, y es cuando ahora se le empieza a temer por el temor que el fans
supere las barreras de lo impensable llegando a superar ese espacio que el
artista tiene para si mismo.
Mientras tanto y al paso que van evolucionando las cosas, el
fans pasara de ser fans a idolatrar aquello que no corresponde, de adorar a un tótem
como se hacía durante siglos a adorar a una persona en cuyo oficio, hoy estas
arriba pero mañana puedes estar abajo y desaparecido.
Así que lo dicho … aprendamos a diferenciar entre ser fans ó
seguidor de alguien ó idolatrar a alguien cuya profesión depende de un hilo y
no hagamos del personaje en cuestión un dios sobrenatural como pretenden a
veces muchos seguidores. La línea
es tan fina y tan delgada que puede confundirnos y romperse.
Hola Raúl,
ResponderEliminarhaces una reflexión que está al orden del día. Como bien dices, en la actualidad son niñas (o niños) cada vez más jóvenes -creo que tiras largo con lo de los catorce años- los que idolatran a personajes (cantantes, ellas, futbolistas, ellos, en muchos casos). Supongo que con los años vas madurando y eres más consciente de las cosas y los valores de la vida. Pero como bien dices, la línea es muy fina y se puede romper fácilmente.
Un saludo
digamos que lo he comprobado en una persona que conoci que tiene ahora 17 años y creo que confunde ser fans con idolatrar a Michelle Jenner y eso, da miedo.
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