domingo, 18 de enero de 2015

El Cidiano ..¿ Nace o se hace ?

El Cidiano ¿Nace o se hace? El amante de todo lo relacionado con el caballero de Bivar, sabe lo que siente por dentro cuando empieza a leer o investigar sobre aquel caballero del siglo XI al cual moros y cristianos llamaron Cid Campeador o lo que es lo mismo Señor Batallador.

¿Qué tiene este caballero burgalés del siglo XI que tanto atrae y que tanta admiración causa incluso siglos más tarde después de muerto?, tal vez porque representa los ideales de todo caballero medieval que en innumerables ocasiones hemos visto reflejadas en esas películas medievales, como son el valor, la defensa, la justicia o incluso la lealtad por mencionar algunas de ellas.

Cuando el cidiano empieza a investigar sobre Don Rodrigo Díaz de Bivar, se mete en la piel del aguerrido caballero intentando imaginar por todo lo que tuvo que pasar en sus cincuenta y un años de vida, penurias que le llevaron a ser huérfano de padre con tan solo 14 años, de la madre no se puede decir nada porque no se sabe ni el nombre, muchos historiadores disputan sobre el nombre que pudo tener y varios son los nombres que rondan, como son Teresa o incluso María o Cristina, ¿El porque de estos nombres? Era algo típico en aquellos tiempos y en los actuales poner el nombre a una de las hijas, la de la abuela, bien fuera paterna o materna.

Penurias también como el destierro que sufrió por varios motivos, aunque la leyenda siempre nos ha dejado la de la famosa Jura de Santa Gadea, aquella jura donde Don Rodrigo, hace jurar al rey Alfonso VI de que no había tomado parte alguna en la muerte del buen Sancho II, aquí os dejo dicha jura:

En santa Agueda de Burgos,
do juran los hijosdalgo,
le toman jura a Alfonso
por la muerte de su hermano;
tomábasela el buen Cid,
ese buen Cid castellano,
sobre un cerrojo de hierro
y una ballesta de palo
y con unos evangelios
y un crucifijo en la mano.

Las palabras son tan fuertes
que al buen rey ponen espanto;
-Villanos te maten, Alonso,
villanos, que no hidalgos,
de las Asturias de Oviedo,
que no sean castellanos;
mátente con aguijadas,
no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
capas traigan aguaderas,
no de contray ni frisado;
con camisones de estopa,
no de holanda ni labrados;
caballeros vengan en burras,
que no en mulas ni en caballos;
frenos traigan de cordel,
que no cueros fogueados.

Mátente por las aradas,
que no en villas ni en poblado,
sáquente el corazón
por el siniestro costado;
si no dijeres la verdad 
de lo que te fuere preguntando,
si fuiste, o consentiste 
en la muerte de tu hermano.

Las juras eran tan fuertes
que el rey no las ha otorgado.
Allí habló un caballero
que del rey es más privado:
-Haced la jura, buen rey,
no tengáis de eso cuidado,
que nunca fue rey traidor,
ni papa descomulgado.
Jurado había el rey 
que en tal nunca se ha hallado;
pero allí hablara el rey
malamente y enojado:

-Muy mal me conjuras, Cid,
Cid, muy mal me has conjurado,
más hoy me tomas la jura,
mañana me besarás la mano.
-Por besar mano de rey
no me tengo por honrado,
porque la besó mi padre
me tengo por afrentado.
-Vete de mis tierras, Cid,
mal caballero probado,
y no vengas más a ellas
dende este día en un año.
-Pláceme, dijo el buen Cid,
pláceme, dijo, de grado,
por ser la primera cosa
que mandas en tu reinado.

Tú me destierras por uno,
yo me destierro por cuatro.
Ya se parte el buen Cid,
sin al rey besar la mano,
con trescientos caballeros,
todos eran hijosdalgo;
todos son hombres mancebos,
ninguno no había cano;
todos llevan lanza en puño
y el hierro acicalado,
y llevan sendas adargas
con borlas de colorado.
Mas no le faltó al buen Cid
adonde asentar su campo.

Jura que como se ha demostrado es totalmente falsa, pues pertenece al tan amplio romancero castellano. El Cidiano, investiga sobre aquellos lugares que tuvieron que ver en la vida del Campeador, lugares como Sotopalacios, donde algunos historiadores creen que puedo tener su casa, lugares como Vivar del Cid donde según cuenta la historia nació el caballero o incluso San Pedro de Cardeña, monasterio emblemático en la vida del Cid, pues entre muchas otras cosas, pidió que se le enterrara y así fue hasta que con la invasión de los franceses, su tumba fue ultrajada.

¿Qué supone el Cid para un servidor como yo?, difícil es la pregunta a la cual responder, tal vez quede prendado de sus aventuras, cuando con tan solo con 5 años, vi la serie de dibujos animados titulada Ruy el pequeño Cid, que TVE emitió haya por los años 80. Para mí, solamente oír estas tres letras Cid, suponen un signo de admiración por investigar sobre ese personaje real que vivió en la Castilla del siglo XI, emborracharse de todo lo que tuvo que ver con él.

Indagar sobre los lugares en los que estuvo, la repercusión que tuvo, los limites hasta los cuales ha llegado, pues aunque la historia ha hecho grandes a determinados personajes, lo que este burgalés ha conseguido no lo ha conseguido ningún personaje de su época, tiene varios clubs de fans incluso en el facebook, tiene una asociación, un consorcio llamado Camino del Cid:
http://www.caminodelcid.org  y en facebook: https://www.facebook.com/caminodelcid?fref=ts. Que gracias a este grupo de personas y muchos otros mas han conseguido que siglos después de su muerte aun se siga hablando sobre él, poetas y escritores le escribieron incluso siglos después de su muerte, Don Ramón Menéndez Pidal filólogo e historiador del siglo XIX y XX escribió La España del Cid que es para algunos la mejor biografía que existe sobre este caballero, Gonzalo Martínez Díaz escribió El Cid histórico, otra gran biografía, e incluso Timoteo Riaño Rodríguez escribió sobre el origen del Cantar sin faltar a Don Javier Alonso, dueño del Mesón del Cid y una de las mayores personas que ha fomentado tanto la vida del Cid como el camino del destierro, son personajes que han promovido la vida del Campeador.

Gracias a estas personas y a muchas otras más que están en el anonimato, hoy, siglos después de su muerte, podemos seguir deleitándonos con las investigaciones, que aun no están por terminar, de este caballero que sin darse cuenta marco un antes y un después en la Castilla de aquellos años en los que vivió, la Castilla de las batallas por expulsar a los infieles que portaban una media luna en su estandarte.

Tanto y tanto se podría decir sobre Don Rodrigo Díaz de Biuar, que lo mejor de todo, es que cada uno investigue, se emborrache de todo aquello que hizo que Don Rodrigo pasara a los anales como El Cid Campeador, y que siglos después de su muerte, aun siga creando tanto entusiasmo por seguir explorando sobre su vida. Quien se lo iba a decir al buen Don Rodrigo, Mio Cid, que incluso ha llegado a tener y sigue teniendo fiestas en su honor, las jornadas medievales en honor al caballero de Vivar en el mismo Vivar del Cid, Fin de semana Cidiano por mencionar las dos mas importantes de otras tantas fiestas que hay a lo largo de la geografía española…, quien se lo iba a decir al bueno de Biuar, que poetas y escritores escribirían sobre él durante los siglos venideros a su muerte y quien se lo iba a decir al de Biuar, que en tierras de Madrid, la antigua Mag-erib, tendría al que es uno de sus más fieles devotos y admiradores.


En resumidas cuentas, el Cidiano, ni nace ni se hace, siempre estuvo ahí, el paso del tiempo se dedico a quitar esos trozos que iban estorbando y que dejaron al descubierto y a la luz de todo el mundo lo que es un Cidiano, que a fin de cuentas, es un fiel seguidor y devoto de un caballero que el paso de los siglos le hizo ser una gran figura para muchos y un mercenario para otros incluso le hizo ser mas grande aún de lo que pudo ser en su día.

Así que lo mejor ..., investigar, para saber hasta que punto hizo grande la historia a Don Rodrigo Díaz de Vivar y "emborracharse" de toda eso que uno va descubriendo a medida que lee y que visita en lugares o villas donde bien pudo estar el mismo Rodrigo.

1 comentario:

  1. Hola Raúl,
    leyendo tu artículo... ¿quién no se haría Cidiano ahora mismo? Yo sí. La pasión de tus palabras muestran la admiración que le profesas contagiándola a los demás. Gran personaje y una entrada a su altura.
    Saludos y espero la siguiente con impaciencia.

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