¿Me das tu wasap?,
¿tienes facebook?, ¿tienes twitter? Estas son algunas de las nuevas preguntas
que se hace la sociedad hoy en día a la hora de conocer a las personas, el
conocer a las personas hablando cara a cara como antaño ocurría paso a los
anales ya de la civilización y eso que no ha pasado mucho tiempo desde que
estas nuevas tecnologías o redes sociales empezasen a funcionar.
Aun me acuerdo
cuando hace algunos años, ibas a la discoteca y te presentabas cara a cara, los
tiempos cambian y por lo visto si vas a una discoteca, ves a todo el mundo con
el dedo pulgar pulsando tan rápidamente las teclas del móvil o incluso de la
tablet, que apenas te da para ver los movimientos, parece como si fuesen las
alas de un colibrí aleteando en cuestión de decimas de segundo.
Comprobado casi científicamente,
que si no perteneces a una de estas nuevas tecnologías que a cada día que va
pasando, más adeptos va captando, no eres persona, eres un autómata que se
mueve al son de lo estipulado por lo que marcan las tendencias tecnológicas del
momento.
Nos empeñamos en
decir que no usamos ni twitter, ni facebook ni wasap, etc, pero a la menor de
cambio, lo que tardan en darse la vuelta los que nos rodean, ya estamos con el
dedito dale que te pego sin poder dejar de darle a los botones.
¿Hasta cuándo? Nadie
lo sabe, lo que si está claro es que a medida que va pasando el tiempo, el uso
de este tipo de cosas hace que los niños empiecen antes, rara es la vez que no
ves a un niño de entre 10 y 15 años no tenga un móvil con wasap.
Si alguno de
nuestros ídolos levantase la cabeza, se sorprendería por no decir fliparía, por ver en que se ha convertido hoy en día el
legado que nos dejaron. Imaginaos al Cid enviando un wasap a alguno de sus
hombres ..
-
Soy el Cid, ¿Por dónde te encuentras Alvar Fañez? No
te muevas de allí que en seguida estoy allí.
-
Soy Alvar Fañez, Primo, no vengas que nos
encontramos en mitad del camino y así, ni tu vienes ni yo voy. Hasta la próxima.
O incluso a Isabel I de Castilla hablando con Gonzalo Fernández
de Córdoba:
-
Isabel: Gonzalo, ahora que no nos ve ni tu mujer
ni mi marido, quedamos en Cuenca, en el camino que lleva al molino y así
podemos estar un rato juntos.
-
Gonzalo: Vale mi señora, os espero allí, ¿Con que
ropajes vendréis ?
Nos hemos
convertido en esclavos de las nuevas redes sociales, de esas redes de las cuales no podemos vivir y de las
cuales, nos hacen un poco más fácil la vida cada día y que nos permite ser un
poco más feliz, cuan enamorados estamos de ello.
¿Hasta cuándo o
hasta donde llegara el límite? El destino lo dirá.
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