Si la música amansa a las fieras,
la música del compositor argentino Federico Jusid ha conseguido hacernos llorar
a millones de espectadores con temas como Amor Real ó El Adiós entre otros de
la banda sonora de Isabel.
Cerrando los ojos,
te dejas transportar a una época que por suerte ó desgracia no pudimos vivir. Suerte
porque no corrían buenos tiempos haya por mediados del siglo XIV y principios
del XV, donde la escasez de alimentos era algo muy normal y todo ello mezclado
por un sinfín de inconvenientes que traían de cabeza a los llamados físicos que
en realidad no dejaban de ser médicos y desgracia porque no pudimos vivir una
etapa de la historia de Castilla.
Federico, jugando
con las ocho notas musicales y mezclándolas en el pentagrama, ha conseguido que
cerrando los ojos, sin darnos cuenta movamos la cabeza de un lado a otro dejándonos
llevar por los instrumentos que componen una orquesta, en este caso, la
orquesta de radio televisión española.
Poniendo temas a
cada escena, miramos en nuestro interior para intentar descifrar que nos dice
cada tema musical, a ver si somos capaces de no llorar ante tan grata melodía que
sin darnos cuenta nos embruja. Cada tema es pura magia para nuestros oídos,
cada tema es una delicatesen cuan cocinero hace con esmero un plato de cocina
al cual le ha dedicado muchas horas para inventarlo.
Miras al cielo
escuchando temas como los anteriormente mencionados y solo ves el reflejo en el
cielo azul de momentos de Isabel y sin darte cuenta y por arte de magia, tus
ojos se humedecen y brotan lagrimas como si de una cascada se tratase al sentir
como un tema como es El Adiós se adentra dentro de ti y se clava como flecha
que se clava al ser disparada por el cazador hacia su presa.
¿Qué hubiera pasado
si la música en vez de componerla Federico Jusid la hubiera compuesto otro
compositor? Esta pregunta se la hace mucha gente poniendo como ejemplo la banda
sonora de Excalibur que fue encargada a Trevor Jones, pero en este caso, Trevor
uso temas ya escritos para añadirlos a la película y un poco presionado por el
director John Boorman para que la escribiera de una manera sin dejar al propio
compositor hacer algo de su invención. Pero en este caso, Jordi Frades el
director de Isabel le dio total libertad para que Federico hiciera a su antojo
y que antojo tuvo que tener el argentino cuando creo algo magistral, soberbio,
que está por encima de lo imaginable.
Gracias Federico
Jusid por hacer que esas ocho notas musicales, tengan sentido a la vida,
gracias por iluminar pero a la vez entristecer el camino que a veces no tiene
sentido ni caminar y que gracias a gente como usted, se hace mas a meno.
Firmado: Un amante medieval.
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